jueves, 16 de agosto de 2012

Father & son - Padre e Hijo

Por Arnold Coss

La primera vez que escuché Father & son fue hace casi treinta y cinco años. Era invierno, atardecía y yo tomaba un café en un bar semivacío cuyo perímetro vidriado se situaba en una de las esquinas de la Plaza Constitución de la ciudad de Gualeguay, bajo un cielo ceniza y junto al gris de los adoquines que se convertían abruptamente en asfalto en ese preciso lugar. La última vez que la escuché fue hace unos días, en la radio, seguramente programada por algún musicalizador, ( imagino), que ronde los cincuenta y pico de edad. En ese momento me dirigía justamente a Gualeguay, a saldar unas cuentas pendientes, uno de mis viajes más triste. Se cerraba una puerta confusa y de  largos debates éticos y morales.


La primera vez que la escuché, no sabía que su autor e intérprete era el británico Steven Georgiou, un hijo de griego y sueca que usaba el seudónimo artístico de Cat Stevens y que por entonces ya se había convertido a la fe musulmana y cambiado su nombre a Yusuf Islam. ( esto lo supe hace muy poco). También me enteré que por ejemplo que en algún momento el gobierno de los Estados Unidos desvió un vuelo comercial con destino a Washington, hizo bajar a Stevens/ Islam en el aeropuerto de Bangor y lo fletó de nuevo para Londres. Es, más o menos, como si Uruguay impidiera la entrada de Nito Mestre en nombre de la seguridad nacional, una payasada más de yankilandia.


Father & son es una canción "mínima" como todas las de Stevens, aunque no pueda decir que las conozca todas, pero sí unas cuantas. Padre e Hijo, habla de modo sencillo de cosas sencillas, la música también es sencilla y sin muchos arreglos. Nunca me he cansado de escucharla y en una época, le dí seguido al estéreo que teníamos en el departamento de Paraguay y Billinghurst, con el casette original, creo que era de Claudio Carraud, ahora no me acuerdo mucho. Me enteré también que Stevens, hacia las voces en la versión original, es decir la del Padre y la del Hijo con una particularidad (muy comprobable en el disco) las voces en algunos tramos se superponían, con lo cual en vivo, el tema requería si o sí de otro cantante, cada una hablando de lo suyo.


Me copié la letra de Google, y como yo de ingles se casi nada, les dejo a los que si saben (Laura Zignego puede ser), que corrija si está algo mal.



Father & son
It's not time to make a change,
just relax, take it easy,
you're still young, that's your fault,
there's so much you have to know.
Find a girl, settle down,
if you want you can marry,
Look at me, I am old,
but I'm happy.

I was once like you are now
and I know that it's not easy
to be calm when you've found
something going on.
But take your time, think a lot
why, think of everything you've got.
For you will still be here tomorrow
but your dreams may not.

How can I try to explain,
when I do he turns away again.
It's always been the same,
same old story.
From the moment I could talk
I was ordered to listen.
Now there's a way and I know that I have to go away.
I know I have to go.

It's not time to make a change,
just sit down, take it slowly,
you're still young, that's your fault,
there's so much you have to go through.
Find a girl, settle down,
if you want you can marry.
Look at me, I am old,
but I'm happy.
(Away, away, away, I know I have to make this decision alone, no)

All the times that I cried,
keeping all the things I knew inside.
It's hard, but it's harder
to ignore it.
If they were right, I'd agree,
but it's them you know not me.
Now there's a way and I know that I have to go away.
I know I have to go.
(Stay, stay, stay, why must you go and make this decision alone?)



Padre e hijo
No es momento de hacer cambios,
sólo relajate, tomalo con calma,
todavía sos joven, ése es tu defecto,
hay demasiadas cosas que tenés por conocer.
Encontrá una chica, establecete,
si querés podés casarte.
Mirame a mí, estoy viejo,
pero estoy feliz

Alguna vez fui como vos sos ahora
y sé que no es fácil
quedarse quieto cuando encontraste
algo para seguir.
Pero tomate tu tiempo, pensá mucho
porqué, pensá en todo lo que conseguiste.
Porque mañana aún vas a estar aquí
pero tus sueños puede que no

Qué tengo que hacer para explicarlo,
cuando lo intento, él vuelve a rechazarlo.
Siempre ha sido lo mismo,
la misma vieja historia.
Desde el mismo momento en que pude hablar
se me ordenó que escuchara.
Ahora hay un camino, y sé que tengo que irme.
Lo sé, tengo que irme.

No es momento de hacer cambios,
sólo siéntate,  tómalo con calma,
todavía sos joven, ése es tu defecto,
hay demasiadas cosas por las que tenés que pasar.
Encontrá una chica, establecete,
si querés podés casarte.
Mirame a mí, estoy viejo,
pero estoy feliz
(Salí, salí, salí, yo sé que tengo que tomar esta decisión solo, no)

Todas las veces que he llorado,
guardándome todas las cosas que sabía.
Es duro, pero es más duro
ignorarlas.
Si ellos tuvieran razón, yo se la daría,
pero sabés que ellos son ellos, no yo.
Ahora hay un camino y sé que tengo que irme.
Lo sé, tengo que irme.
(Pará, pará, pará, ¿por qué tenés que irte y tomar esta decisión solo?)


Si bien la canción me gustaba por ritmo y por simpleza, el tema de la letra no lo tenía muy claro. Cuando entendí y supe de que se trataba, en principio, me identifiqué plenamente con el hijo, porque la letra la supe, cuando tenía unos veintipico. Ahora con el tiempo, fui viendo que el padre también tiene su buena parte de razón (si es que hay que buscar alguna), pero me parece  que todo argumento parece destinado a manejar la idea previa del otro, a convencerlo de que tenía y tiene la razón, y en este dilema, me encuentro y se encontrarán Agus y Nico seguro y no faltará el ojo crítico de la madre, que resolverá en consecuencia, la parte que me falte a mi, cuando sea necesario.

www.youtube.com/watch?v=4vHyzGslkWM

miércoles, 1 de agosto de 2012

Los vaivenes del frío y del calor - Días de locos que le dicen

por Arnold Coss

Cuando yo era chico, en invierno hacía frío y en verano hacía calor.

Durante mi infancia era común que el pasto amaneciera escarchado y que se congelara la superficie del agua en un balde que dormía a la intemperie. Yo no vivía en Alaska sino en Gualeguay, una tranquila ciudad de la provincia de Entre Ríos. Como en invierno hacía frío, uno se abrigaba. Mi madre me abrigaba seguramente demasiado: camisetas de algodón y de lana, camisas leñadoras, pullover, camperas (si había), bufandas y, a veces, una gorra con orejeras. Ahora que lo pienso, casi como si hubiera vivido en Alaska. Pero que hacía frío, hacía frío y en todos lados: en mi casa, en la escuela y en otros tantos lugares que frecuentaba.

En verano, hacía calor y uno se desnudaba hasta donde permitían las buenas costumbres y los usos sociales. El mundo climático de mi infancia era claro en términos de temperatura y uno, a grandes rasgos, sabía a qué atenerse. Después vinieron el calentamiento global, el efecto invernadero y el agujero de ozono, ya no se supo cómo carajo salir vestido y pasó a la historia aquello de guardar la ropa de invierno porque pueden darse 35° en mayo pero volver los 10° ó 12° en mitad de octubre.

Pero el tema no es la fragilidad climática que, en definitiva, tal vez no sea de tal magnitud y a mí me lo parezca porque ahora vivo en el centro, porque con los años cambió mi metabolismo o simplemente porque recordamos lo que se nos da la gana y lo deformamos a nuestro antojo.

El tema es que ese presunto cambio del clima se dio junto a unos maravillosos inventos tecnológicos tales como el aire acondicionado y los equipos frío/ calor que, a su vez, provocaron una mutación de la especie científicamente denominada el ingeniero en refrigeración y calefacción como mi amigo Ricardo Osinalde (el mejor curro que he escuchado). Y ahí sí que la cagamos porque se ha demostrado una mutación más apta y, por lo tanto, dominante del hábitat y ecosistema del ser humano.

Desde entonces, las exageradas prevenciones de mi madre se volvieron inútiles porque abrigarse para un día de 8° resultó inconveniente para sufrir los 26° de un espacio cerrado en el cual uno debe permanecer -por ejemplo, porque es su oficina de trabajo- y lo mismo cuando en la calle el termómetro se clava en 36° y dentro de la oficina, a duras penas, se alcanzan unos 18°. Además, esta mutación refrigerante/ caloventora que, como otras, dice no poder hacer nada porque la temperatura depende del "sistema", parece manejarse con los rigores del calendario antes que con la temperatura ambiente. Entonces, si en julio el termómetro sube a 25°, porque estamos en el mes de julio y en julio, ¡calefacción! Y si en enero baja a 15°, ¡refrigeración! Y ya no se puede ir al cine en verano porque hay que llevar más ropa que para conocer Río Gallegos, ni en invierno porque uno parece estar cruzando las selvas del Ecuador.

Una opción sería volver a guardar la ropa de invierno pero en la oficina y, luego, la de verano -dejar un short y un par de ojotas para trabajar cómodo durante agosto- pero de todos modos quedaríamos indemnes en otro montón de sitios donde estamos obligados a pasar un rato vestidos para otra ocasión.

Éste es el verdadero cambio climático de nuestra época: el que impulsan los mutantes del frío/ calor que, junto a otras mutaciones aún más peligrosas, van a terminar por hacer llover.

 PD: No viene al caso en esta historia, pero no sabía donde carajo meterla. ¿Se acuerdan de haber cazado mariposas durante las interminables hs. de siesta de septiembre, con ramas que cortábamos de los árboles recién florecidos? Me acuerdo de eso y se me cae un lagrimón… más aún si veo a mis hijos compenetrados frente a la computadora, durante horas y horas sin salir a ver el sol.

martes, 10 de julio de 2012

Un pasado y sus amores

por Arnold Coss

Cuando conocí a Carolina, inmediatamente me asalto esa sensación de deseo. Su figura, sin mucho volumen, quizás no dejaba que se apreciara realmente como era. Su pelo negro enrulado, irresistible y seductor cuando se lo presentaba húmedo, con ese olor tan característico a vainilla suave. Su rostro era perfecto, su mirada tranquila, le ponía el broche ideal a sus ojos negros sin final. Verla sonreír era el mejor regalo, sus labios tan finos y sutiles encantaban a cualquier fiera indomable, que quisiera atraparla.

Tuvo muchos amores, algunos los conocí y de otros, solamente escuche sus historias, veré si puedo recordarlos tal cual me vienen los recuerdos.

El primero que aparece es el Sr. (vamos a llamarlo) Divertido.  Se fue haciendo mayor a medida que pasaron los años.  Sabía que lo quiso mucho, casi tanto como el dolor que le causó su ausencia, pero no dejo de ser un amor de primeriza, en el que pudo confundir todo con las hormonas revueltas por una gran pasión. Su pelo ahora es cano y ha dejado de ser el aprendiz de vividor que fuera, para sentarse en el gran sillón del “Señor”. Su risa contagiosa, es la misma; su sonrisa que enamora, aún la conserva. Ella lo ha visto y sabe que la vida lo ha tratado bien, por supuesto está contenta con eso.

Al Sr. Divertido le sobrevino un tal Sr. Psicópata, un ser con quien compartió tres años de su vida y se pasó los tres preguntándose qué es lo que realmente querían los dos. Cuando lo descubrió, supo que la mejor idea era perderlo de vista. Su enfermedad no fue diagnosticada en forma oficial, pero ella que no tenía ni un pelo de tonta, supo atar  los cabos sueltos y se la diagnostico, segurísima de no equivocarse. Ahora está  totalmente calvo limitando sus hazañas de escaladas a la subida y bajada de alguna que otra escalera de boliche en decadencia y sigue ganándose la vida con su honorable profesión de Abogado.

Cuando el Sr. Equilibrio apareció en su vida, ella estaba reluciente, era su mejor momento, transmitía paz y seducción casi sin proponérselo. El permanece igual, sin alteraciones aparentes, sereno, buscando el amor y compañía de una mujer sumisa, que entienda que ser florero tiene su encanto, pero ella siempre se negó a aceptarlo. Sigue inalterable el ritmo de su envidiable vida sin obligaciones, excepto disfrutar de su quinta, sus caballos y su tranquilidad, porque dejó en el camino de la vida, cualquier sujeto y  pronombre que no sea “yo” y/o ”mi”, él primero, él segundo, él tercero, él único. Lo cierto es que aún (lo sé) ella lo mira con mucho cariño; 5 años compartidos, en los que pasaba de ser florero a reclamadora encarnizada de sus derechos básicos, con una fluidez sin pausas, han supuesto muchas vivencias, y  la verdad, si no fuese por tanto egoísmo demostrado, él hubiese sido sin dudas la mejor historia de amor en su vida.

Cuando le conocí al Sr. Mentiras me reí con ganas, este muchacho llegaba en un momento equivocado y a ella la vi cansada. El caso es que también se puso a revolotear, analizando desde la altura de su sillón de psiquiatra al resto de los personajes comentados. Le observé su sonrisa picarona que sagazmente emitía un diagnóstico sobre cada uno de los anteriores, y me pareció percibir una ligera complicidad con el Sr. Psicópata, quizás por compartir la misma enfermedad, en la que la locura y la mentira vuelven loco a cualquiera que los trata. Hace poco me lo cruce y no ha cambiado demasiado; sigue llevando el disfraz de cordero para disimular la locura que lleva adentro. Se cree en el sueño de ser el lobo feroz con el que sueñan todas las mujeres. Lo cierto es que su estrategia le da resultados; fugaces por su constante necesidad de seguir enamorando como receta para mantener la hombría que la naturaleza le está negando, pero resultados al fin y al cabo. 

Me di cuenta como observaba envidioso el equilibrio del Sr. Equilibrado, del que tanto ha oído hablar y al que tanto ha criticado.
Ella jugó un rato también con sus sentimientos, pero en la disputa, salió perdiendo. Me confesó que no podía engañarse y reconocer la puntada de dolor por tanto amor que este maestro de la seducción le desató.
Derramó lagrimas enloquecida sobre su pecho, ahí justo arriba de su  corazón helado, como el de cualquier otro psicópata. Aun se que sigue intentando perdonarse tanta torpeza en la entrega, pero, en definitiva, su amor fue limpio y sano como él le reclamó, y eso, aunque no compensa ni justifica tanto dolor, la calma en sus pensamientos.

Entre todos estos Señores, cada tanto, aparecía en momentos fugaces, mi buen amigo el Sr. Aventura. Este personaje, sin ataduras ni moldes, se conformaba, aún compartiendo un rato de su pasión. Aventura, la desquicio hasta lo inimaginable en sus primeros encuentros, hasta que comprendió como funcionaba y allí lo dejo volar y por supuesto SIEMPRE, lo dejo volver a anidar en su cama. Fueron necesarios muchos encuentros para poder tolerar sus partidas, pero nunca superó el balbuceo que le provoca el solo hecho de escuchar su voz del otro lado de la línea.
Seguramente Aventura, tenga muchas otras Carolinas invitadas a sus fiestas, pero estoy convencido que ella ocuparía siempre el sillón de la derecha en la mesa de sus conquistas. Este Señor, de reputación de amante bien ganada, (entre sus victimas), tiene la delicada particularidad de moverse entre ellas solamente mirando, cómplice y con el record absoluto, de jamás haber sido descubierto.

Me queda la vaga esperanza de considerar que, ojalá alguna vez mi amiga Carolina, encuentre su verdadero y sano amor. Seguramente, tendrá una mezcla bastante rara y un toque de cada uno de sus anteriores, pero de eso que se ocupe ella, yo cumplí con mi parte de recordarle su pasado.

viernes, 15 de junio de 2012

DJ - Cumpleaños y otras yerbas

por Arnold Coss

Intentar consagrarse como Dj es un veradadero desafío. Tener el exito o el fracaso de una fiesta en tus manos tiene su adrenalina. Lograr conquistar a los bailarines de turno, que esperan ser "atendidos" en la pista y que si no son correctamente estimulados se van como llegaron. Dicen que una pista de baile, tiene vida propia y hay que alimentarla para que no muera. Es como hacer un asado a fuego lento, llevarlo de a poquito, pero sin dejar de darle calor. Tiene sus secretos también, si mandamos de una todo lo que tenemos a mano, se hacen lindas llamas, grades y brillantes, pero se quema en un segundo, no sirve. Una vez que tenemos a la pista en movimiento no hay que distraerse ni un segundo, si decae, hay que echar mano de una Madonna, Rod Stewart o porqué no de una Persiana Americana de Soda Estéreo... eso vendría a ser como soplar de abajo cuando el fuego se está apagando. Ahora, cuando queremos echar leña con algún hit inolvidable y le pifiamos, es como tirarle un baldazo de agua, y queremos arreglarla y peor, le tiramos arena! También depende del tipo de pista que tengan enfrente, las hay renuentes y hoscas, que no te bailan ni por equivocación, y están las de los casamientos que te bailan hasta un Locomía porque están entregadísimos desde el vals. En definitiva, hay que pensarlo dos veces cuando nos piden pasar música en una fiesta, porque ser Dj es jodido, no es mandarse así como quien va al súper a comprar galletitas. No es poner un cd de lo mejor de los 80´s y ponerse a hablar al pedo.




Mi primera experiencia con el mundo del DJ, fue en el cumpleaños de 15 de Verónica Caraballo. Con mi amigo Pajarito Della Giustina, (cómo te extraño amigo), habíamos hecho hasta lo imposible para convencer a Eduardo su hermano mayor, que nos prestara la cons ola, con las dos bandejas con mezclador, el amplificador de una potencia que no recuerdo, obviamente los parlantes y lo más, lo top del momento eran los auriculares que colgados cual bufanda, te daban ese aire de winner irremplazable.




Para los que veníamos acostumbrados a los Winco monoaurales, pasar a semejante despliegue de tecnología, era como tocar el cielo con las manos. Aquel día juntamos los pocos pesos que teníamos, más algunos prestados o porqué no sustraídos descuidados del monedero de mi mamá, fuimos como locos apremiados por el tiempo, a comprarnos el ultimo Top 20 de casa Cadario, allá en 25 de mayo y 1er. Entrerriano, creo y algún vago recuerdo me ilumina, si aquel disco tenía, entre las pistas, Suena mi Campana, Funky Town de Lipps Inc y Sobreviviré de la gran Gloria Gaynor. Este cumpleaños, marco el principio de mi acercamiento a la música.




El siguiente que recuerdo fue el de Rosita Gangale, todo un cumpleaños para aquellos días. Un generoso despliegue de chicos y chicas, muy buena comida, excelente bebida y por supuesto la mejor música, pasada por el que entonces, era considerado lo mejor, el que tiempo después, sería uno de mis mejores amigos, Jorge Cabral. Aquel cumpleaños tuvo un par de anécdotas muy sabrosas, pero que hoy no estarán es estas líneas, intentaré recordarlas luego, pero lo que me ocupa en este momento es el perfecto y clarísimo recuerdo de Tragedy, de los Bee Gees, ese conjunto genialmente comandado por los hermanos Gibb.




El posterior recuerdo que tengo es el cumpleaños de Alejandra Aliotta y aquí me detengo un poco, para mencionar lo linda que era esa casa, en un 1er. piso, perfectamente distribuida, espaciosa y muy elegante. El cumple lo hicieron en el balcón interno que rodeaba, todas las habitaciones y dependencias, donde prolijamente habían acondicionado el salón principal para bailar. La verdad no se quién fue el DJ, aunque algunas cosas recuerdo perfectamente, como las maravillosas pizzas servidas a las 6 PM, casi cuando todo terminaba, o cuando el hermano de Damián Enis se coló diciendo al portero que no tenía la invitación porque venía a buscarlo urgente, porque el padre estaba muy enfermo. Demás está decir que no era cierto y que luego de tomarse unos cuantos Criadores, se fue chiflando bajito, contento y en pedo.




Ponete tragedia loco, gritaba siempre Emilito y rompía las bolas todo el tiempo, hasta que no quedaba otra que ponerlo. Acá esta, música, “DALE”





HERE I LIE
IN A LOST AND LONELY PART OF TOWN
HELD IN TIME
IN A WORLD OF TEARS I SLOWLY DROWN
GOINHOME
I JUST CANT TAKE IT ALL ALONE
I REALLY SHOULD BE HOLDING YOU
HOLDING YOU
LOVING YOU LOVING YOU
TRAGEDY
WHEN THE FEELINGS GONE AND YOU CANT GO ON
ITS TRAGEDY
WHEN THE MORNING CRIES AND YOU DONT KNOW WHY
ITS HARD TO BEAR
WITH NO-ONE TO LOVE YOU
YOURE GOIN NOWHERE
TRAGEDY
WHEN YOU LOSE CONTROL AND YOU GOT NO SOUL
ITS TRAGEDY
WHEN THE MORNING CRIES AND YOU DONT KNOW WHY
ITS HARD TO BEAR
WITH NO-ONE TO LOVE YOU
YOURE GOIN NOWHERE
NIGHT AND DAY
THERES A BURNING DOWN INSIDE OF ME
BURNING LOVE
WITH A YEARNING THAT WONT LET ME BE
DOWN I GO
AND I JUST CANT TAKE IT ALL ALONE
I REALLY SHOULD BE HOLDING YOU
HOLDING YOU
LOVING YOU LOVING YOU
TRAGEDY
WHEN THE FEELINGS GONE AND YOU CANT GO ON
ITS TRAGEDY
WHEN THE MORNING CRIES AND YOU DONT KNOW WHY
ITS HARD TO BEAR
WITH NO-ONE TO LOVE YOU YOURE
GOIN NOWHERE
TRAGEDY
WHEN YOU LOSE CONTROL AND YOU GOT NO SOUL
ITS TRAGEDY
WHEN THE MORNING CRIES AND YOU DONT KNOW WHY
ITS HARD TO BEAR
WITH NO-ONE TO LOVE YOU
YOURE GOIN NOWHERE


AQUÍ ESTOY
EN UNA PERDIDA Y SOLITARIA PARTE DE UN PUEBLO
RETENIDO EN EL TIEMPO
EN UN MUNDO DE LÁGRIMAS LENTAMENTE ME AHOGO
YENDO A CASA
NO PUEDO TOMARLO TODO SOLO
REALMENTE TENDRÍA QUE ESTAR SOSTENIÉNDOTE,
SOSTENIÉNDOTE
AMÁNDOTE, AMÁNDOTE
TRAGEDIA
CUANDO LOS SENTIMIENTOS SE HAN IDO Y TU NO PUEDES SEGUIR
ES UNA TRAGEDIA
CUANDO LA MAÑANA LLORA Y NO SABES POR QUE
ES DURO PADECER
SIN NADIE QUE TE AME
NO ESTÁS YENDO A NINGUNA PARTE
TRAGEDIA
CUANDO PIERDES EL CONTROL Y NO TIENES ALMA
ES UNA TRAGEDIA
CUANDO LA MAÑANA LLORA Y NO SABES POR QUE
ES DURO PADECER
SIN NADIE QUE TE AME
NO ESTÁS YENDO A NINGUNA PARTE
DÍA Y NOCHE
HAY UN INCENDIO DENTRO DE MI
AMOR ARDIENDO
CON UN ANHELO QUE NO ME PERMITIRÁ SER
ABAJO VOY
Y NO PUEDO TOMARLO TODO SOLO
REALMENTE TENDRÍA QUE ESTAR SOSTENIÉNDOTE
SOSTENIÉNDOTE,
AMÁNDOTE, AMÁNDOTE
TRAGEDIA
CUANDO LOS SENTIMIENTOS SE HAN IDO Y TU NO PUEDES SEGUIR
ES UNA TRAGEDIA
CUANDO LA MAÑANA LLORA Y NO SABES POR QUE
ES DURO PADECER
SIN NADIE QUE TE AME
NO ESTÁS YENDO A NINGUNA PARTE
TRAGEDIA
CUANDO PIERDES EL CONTROL Y NO TIENES ALMA
ES UNA TRAGEDIA
CUANDO LA MAÑANA LLORA Y NO SABES POR QUE
ES DURO PADECER
SIN NADIE QUE TE AME
NO ESTÁS YENDO A NINGUNA PARTE


jueves, 17 de mayo de 2012


YO TENGO UNA CANCIÓN

por Arnold Coss


Yo tengo una canción. Es una de frases, sencilla, escrita hace muchos años. Lo curioso es que mi primer contacto con ella, fue en el pupitre de mi ya añorado 3º “C”. En el mismo banco pero del turno mañana, se sentaba Canario Rourich, años después devenido en “pájaro”, nunca supe si el cambio se debió a una cuestión estética, o si el apodo original, no coincidía con su gusto particular, o vaya uno a saber porqué. Lo cierto es que este compañero de banco, un día dejo escrita unas estrofas y leerlas me impactaron, a tal punto es así, que exactamente 32 años después, ese día permanece en mi recuerdo.

Las primeras líneas de esa canción miradas con mis años viejos, diría, que le faltan pimienta que se va en el facilismo desde el vamos. Mirada con aquellos nuevos años, recuerdo en pensar – Qué buena letra che!

Aquella canción, la descubrí así, y tanta inspiración quedo grabada en mi mente. Al tiempo, pude escucharla con la música y completo el cuadro que me había expuesto en mi imaginación.

No era fácil por aquellos años escucharla en la radio, y aún hoy es casi una lotería encontrarla sonando por algún lugar.

Esta canción podría ser la abuela de tantas otras, compuestas en base a estas estrofas. Tantos inspirados quisieron continuar en cierta forma la historia que cuenta. Tantos habrán querido lograr el mismo efecto y quedaron en el camino.

Desde estas líneas quiero rendirle un pequeño homenaje, hacerla vibrar un poco, más y quien no les dice, alguien se apiade de ella y desempolve aquel legendario LP, y escuche ese entrañable ruido a púa gastada y los primeros acordes, nuevamente se hagan escuchar.

Va el recuerdo de su letra, esa que estuvo siempre sonando en mi mente, esas estrofas que hice propias por tantos años, esas que me surgían tararear, cuando estaba bien o mal o nervioso o contento, tantas veces la cante para mis adentros, tantas veces, me sorprendió alguna de sus estrofas sin saber porque. La cantamos en los interminables viajes en micro cuando veníamos a Buenos Aires con la mejor Macumba de Una Noche en París. La cante también en el departamento de Caracas donde vivían de Laura y Rafa recién casados. También la interpretamos con Claudio en el depto.. de Paraguay, con Pacho de único y silencioso público. Quizás también la cante en algún fogón por ahí o en las soñadas playas de Camboriú seguramente y porqué no en Rosario, mirando el atardecer desde alguna barranca. Casi seguro que también lo canté en algún Encuentro Cultural de la Juventud, haciendo coros desde el público mientras en el escenario cantaban Cari Pico, Canario, Pity y Beto Ronconi en batería.

Les dejo de regalo “mi canción”, hoy seguramente no tiene el mismo impacto, hoy puede lucir vieja y aburrida, hoy podríamos hablar de una baladita con dudoso gusto armónico y créanme, sé que es un poco así, pero es “mi canción”, la que yo elegí, la que tengo en mi corazón, la que seguirá estando quizás unos 32 años más.

Gracias Canario, por aquella letra escrita en el tercer banco de la primera fila del lado de la puerta del aula nueva al lado del aljibe. Te acordas? Ese con fórmica de color verde suave? Gracias Charly Garcia por esta obra brillante, Gracias Nito Mestre por acompañar tan sutilmente con tu voz sin igual.…..


Cuando Comenzamos a Nacer


Cuando comenzamos a nacer, la mente empieza a comprender
que vos sos vos y tenes vida.
Que poca cosa es la realidad, tanto seguir, tanto soñar,
y lo que vale no es el día.
Pero el sol (pero el sol...) esta!
no es de papel, es de verdad.
Tenes una boca para hablar, y comenzas a preguntar,
y conoces a la mentira.
Con tus piernas vas a caminar, y te empiezan a encerrar,
y ahí te quedas con tu rutina.
Y que vas (y que vas...) a hacer,
uno se cansa de correr!...
Llenas tus valijas de amor
y te vas a buscar el cuerpo de una mujer;
Y descubrís que ¨amor¨ es más que una noche
y juntos ver amanecer...
poco a poco vos te conformas, si no es amor, es tuya igual,
y vos le das lo que te pida.
Pero si te ofrecen el final, dirás:
Igual me he de quedar, porque soy yo, porque es mi vida...

Sui Generis


viernes, 10 de febrero de 2012

"La Pirata" - Ultima Parte

por Arnold Coss


Fueron necesarios varios intentos para que Clara María de las Mercedes Carreras, se diera cuenta que no iba a ser nada fácil trasladarse. Su andar, perdía una pieza fundamental y su pierna derecha, sería el trofeo de guerra del enemigo. Era alto el precio pagado por la infantil osadía, pretender conquistar lo prohibido. Pero ya era tarde para lamentos, el juego no fue tal y las consecuencias serían de por vida.
Su hermano Pedro, como representante de la familia, fue el único que se apiadó de su condición y transitó los 20 km. en el sulky para enterarse de cómo andaba “La Clarita”.
Ella resistió la primera tentación de dejarse morir en el olvido, pero su voluntad de vida la obligó a una nueva oportunidad. Muchas veces tirada en el catre, repaso esos días, y siempre terminaba el recuerdo con un insulto lanzado al aire, como para que no quedaran dudas, que morirse si hubiese tenido el coraje, hubiese sido lo mejor.
Sin dinero sería difícil acomodarse en alguna pieza. Volver a su antigua casa no estaba en los planes, a partir de ese momento, todo su pasado debía quedar muerto y sepultado.
El Padre Ramón Ángel, le ofreció quedarse en el cuarto de la capilla unos días y ella accedió por instinto. La procesión iba por dentro y su odio se acrecentaba  día a día.
Superó verse por primera vez en el espejo de pié y la imagen que éste le devolvió terminó por destrozar la poca autoestima que le quedaba.
Su hermano Pedro, ya se había vuelto a sus pagos, casi sin intercambiar palabras, nada había para decir por parte de él, nada había para contar departe de ella y así en soledad comenzó a desandar un camino de tormentos.
El Cura, la retuvo unos días en la iglesia, pero el dedo acusador e inquisidor de las mujeres que transitaban día y noche por la parroquia, terminó de convencerla que ese no sería su lugar de residencia. Además, Dios ya no formaba parte de sus plegarias, lisa y llanamente porque había dejado de existir.
Durante un tiempo deambulo sin rumbo fijo. El tiempo que le duró ensuciar la ropa con la que salió de la iglesia, más la que tenía en su pequeño bolso, fue el que más despreocupada había andado por la vida. Sus veintitrés años, pesaban implacables en su espalda y la angustia de la soledad ya no la perseguía, ahora caminaba a su lado.
Hay un tiempo borroso, casi sin recuerdos, días olvidados, días sin sentido, sin deseos, sin presente y mucho menos sin futuro.
A principios de los sesenta, el destino la encontró alejada de todo sentimiento, sus días transcurrían como espasmos. Conseguía algunas limosnas, comía cuando podía y administraba muy bien sus escasos recursos.
Una mañana la encontró mirando salir el sol suavemente en el horizonte, en un acto reflejo sintió que nuevamente tenía su pierna y se levanto tan rápido como pudo no quería que ese mágico momento se desvaneciera, pero la realidad fue otra y allí cayó. En aquel instante se prometió nunca más llorar y nunca más dejarse llevar por sensiblerías. El mágico momento se había transformado definitivamente en la partida de defunción de todo aquello que conoció como emoción.
Los sesenta pasaron sin ton ni son. Los setentas trajeron nuevas modas, nuevas tecnologías, nuevas vidas, pero María Clara de las Mercedes, sostenía en sus hombros los mismos pensamientos nefastos sobre su suerte y los invisibles grilletes atados a sus tobillos, la demoraron en todos sus intentos por escapar, era evidente que no se quitaría la vida, al cabo - no era mucho lo que tenía para quitarse – solía decir cada tanto.
El “manco” Bidegain, un día la vio intentando entrar al bar de Pocho Falher, que quedaba al fondo de la calle 25 de Mayo a una cuadra y media de donde ahora están los bomberos voluntarios. Mientras arrimaba la bicicleta al cordón le susurro como al paso. – La convido una copa buena moza si un beso sale de su boca. Aquellas palabras fueron el principio de una nueva vida. El alcohol ya formaba parte de su vida, ahora la prostitución sería su nueva aliada.
En algún otro relato, seguro les contaré detalles pormenorizados, de aquel encuentro amoroso!? Pero lo importante de este día es saber como terminó de gestarse definitivamente en su cuerpo la nueva condición de prostituta.
Clientes, como siempre había, lugar para estirarse un rato también, y a los pendejos no les importaba mucho la imagen de la pierna que le faltaba.
Con el tiempo fue conociendo los detalles claves de cómo hacer para no exponerse, el tema no era tanto antes sino después, una vez consumado el acto.
Como dije las técnicas fueron aprendidas eficientemente, sabía como y donde tocar y si era necesario le daba un plus. Su figura seguía siendo interesante, sobre todo cuando bañada y perfumada con el influyente 7 brujas daba rienda suelta a todo el repertorio aprendido en incontables noches de sexo.
Para muchos de nosotros, pequeños adolescentes recién salidos al mundo de los adultos, los favores amorosos de “la pirata”, se convertían en una enciclopedia prohibida de la época. Fuimos varios los que aprendimos las primeras sensaciones, las primeras caricias nerviosas, los primeros temblequeos en las rodillas y la gran sensación de terminar con la espera. El carné de macho se sacaba en un santiamén y sin requisitos y por una módica suma.  
Dejo de ser Clara María de las Mercedes Carreras, hacía mucho, tanto que no me extrañaría que en sus últimos días se haya olvidado de su nombre. Para todos era y fue “La Pirata”, con una vida dura pero que no siempre fue así.
No fui a su funeral, pero me contaron que pocos se enteraron de su muerte, no hubo lágrimas ni adióses, el Padre Pancho, la despidió con ternura, sabiendo de las desventura sufridas, - Descansa en paz hija. La recordó como una gran señora, aunque sabía de su alejamiento total de creencias religiosas.
Las mínimas pertenencias, fueron botín de su sucesora en la pieza del fondo. Y ahí queda la imagen de una mujer luchadora, crítica de la vida y con penas sufridas sobre otros tantos dolores.
Me contaron que Pedro, se enteró de casualidad y brindo a su memoria, ninguno de sus otros hermanos vivía y sus padres habían muerto hacía tiempo.
Si algún día, anda por el cementerio de Gualeguay, pase por su tumba, está entrando a la derecha, siguiendo hasta el fondo, es el tercer nicho, nunca vi flores, ni siquiera marchitas, solo un vaso de plástico vacío, pegado con cemento, al pié de la lápida. Su nombre casi borrado por las inclemencias del tiempo y sin ninguna placa, nada, absolutamente nada. Como que su paso por esta tierra no hubiese existido. Hoy he intentado rescatar de la memoria a María Clara de las Mercedes Carreras, porque su memoria se lo merece y porque todos aquellos que hicieron uso y abuso de sus favores, debieran mirar al cielo y pronunciar una plegaria en su nombre, después de todo, fue una laburante del oficio, más antiguo de la historia humana.
-         No quiero hijos - repetía sin muchos argumentos,  - no quiero familiares, no quiero amigos – continuaba a modo de sentencia, - Para qué los quiero, si nadie me va a llevar una flor.
 Así fue nomas, nadie fue y seguro nadie irá de visitas, o tal vez, este recuerdo vuelva piadosa algún alma que ande por ahí.


Nota: Esta historia, tiene 2 capítulos anteriores: Un Secreto Conocido y La Pirata sus primeros pasos Parte I

jueves, 26 de enero de 2012

Cuando dos vidas paralelas se tocaron


por Arnold Coss


En los comienzos de los años ochenta, Miguel llegaba a la gran capital, con veinte años y un futuro en sombras.
Inmediatamente el olor de la ciudad lo invadió, fue su primer golpe negativo. No estaba acostumbrado al smog, mucho menos al ruido y muchísimo menos al gentío.
Pasaron los días iniciales y el contraste entre las maravillas descubiertas y la locura de la nueva vida, transitaba por un equilibrio pocas veces estable.
Por ese entonces, Sonia recorría sus veintitantos años, a un ritmo deslucido, casi de compromiso, ninguna frontera se interponía y no precisamente porque las buscara, más bien en lo posible las evitaba, no vaya a ser que las dudas, terminaran por desnudar lo que realmente presentía que le pasaba. No quería ni le interesaban las disyuntivas internas, las decisiones importantes de su vida, siempre fueron tomadas influenciada por otras personas y eso estaba bien, así era, así seguiría siendo por muchos años más.
Recuerdo las miradas cuando los presentaron, intuí que tanta disparidad de costumbres y de personalidad, podría unir sus vidas en algún punto, un poco más allá que transitar solamente la naciente relación laboral.
Los seguí viendo unos años más, se dirigían por caminos muy diferentes, pero con un común denominador en el pasado y presente. Siempre tratando que la mochila a cargar, fuese lo más ligera posible, sin ataduras, sin compromisos, sin un lugar social al que pertenecer, con el trabajo alcanzaba, las relaciones deberían ser muy ocasionales aunque para Sonia, siete años de abstinencia era un número que le empezaba a molestar.
La plaza de Mayo, fue testigo de sus primero besos, les costó adaptarse a sus nuevos roles, la vista ya no bajaba al encuentro de los ojos negros de Sonia. No dejaron de ser amigos, pero el camino a desandar traía nuevas historias, se imponían nuevas vallas en su andar y por primera vez en años, no tuvieron dudas, las derribaron rápidamente como si el tiempo fuese a desaparecer de un momento a otro.
Los encuentros apasionados no se hicieron esperar, el fuego se encendió muy rápido, no había nada que demostrar, aunque en su interior los dos se habían ocupado y muy bien de ocultar sus miedos. Pronto los atrapó la rutina, no había nada nuevo bajo el tibio sol de otoño. Ella no se animo a contar todo su pasado, solo fue superficial y eso no estaba bien. Para Miguel no fue necesario ocultar nada, pero tampoco tenía demasiadas expectativas, entonces solamente se limito a exponerse lo indispensable.
En unos meses los atrapó la rutina, sin dejarlos respirar, los días de la semana ya no tenían sus licencias y los leños de la pasión aplacaban su calor.
A Sonia, pocas cosas la satisfacían más que las cosquillas en su espalda y Miguel sacaba provecho de esa debilidad. Pasaban las tardes tendidos en aquella cama, mirando sin mirar quizás al mismo techo al que le cantaba Joan Manuel. Con esta sutil, pero efectiva forma de agradar, él fue llevando un poco más lejos, lo que era inevitable terminar.
Fue ella quien empezó a dudar y estas trajeron excusas y con estas las primeras mentiras. El estar cansada y sin tiempo propio, resultó su mejor guión para ir escapando de la compañía que se había transformado en un peso extra, muy difícil de cargar.
Para Miguel, Sonia significaba a estas alturas la distracción diaria, una compañera más íntima que el resto, era como tener algo para hacer, cuando todo lo demás, le dejaba un espacio y con eso llegaba al final del día. Los días se pasaban uno a uno sin un futuro común que les animara a continuar. Las noches eran más largas, el sexo no se disfrutaba y para ella hacerlo significaba esperar a que él terminara y suficiente. Para Miguel significaba esforzarse por complacerla, pero tarde o temprano, sabía que la resignación, golpearía una vez más a la puerta que ahora veía entornada.
En nombre de la amistad cultivada por tantos años, ella lo llamaba a la reflexión, peor Miguel no entendía de grises, su blanco era el amor incondicional, su negro el terminar con todo contacto. Hubo un himpas, los días inmediatos al adiós fueron pasando como automáticos para la soledad infinita de él. Los de Sonia fueron cargados de actividad, la mejor excusa para no pensar, supuestos reclamos de visita a familiares y amigos, supuestos tiempos para su realización personal.
Era evidente que los años que Sonia había pasado a solas, habían calado muy hondo en sus sentimientos y muchos años después me confesaría, que en ese entonces, nadie hubiese encajado en el lugar adecuado de su vida. La espera del gran amor, vencía las ganas de tomar riesgos y estos fueron desapareciendo sin consultar. Quizás como amante hubiese resultado, pero la imagen del dedo acusador de sus padres, no le permitía semejante atrevimiento.
En los años sucesivos, Sonia dejo de pensar en gustar, las idas a la peluquería, dejaron de ser importante, comprase ropa ya no era primordial, los viernes terminaban a media luz en el living de su casa, mirando Función Privada, alimentado la idea que un día llegaría su momento que por supuesto no sería ese. El paso de los años le fueron mostrando otra mirada sobre su futuro y ahí estaba nuevamente en la encrucijada. Sus tiempos ya no fueron propios, ayudar a sus padres con la casa la convertía en un ser necesario e indispensable. Correr a solucionar los problemas de su hermana con su sobrino, la transformaban en la mediadora perfecta. Acudir a escuchar las penurias matrimoniales de sus amigas la colocaban en el lugar ideal de la amistad, todas esas fueron sus nuevas obligaciones y la resignación de su propio amor, se rindió a sus pies.
Para Miguel, la vida no le fue mucho más interesante. Se fue en busca de otros rumbos laborales, deambulo entre nostalgias y alegrías. Los amores se sucedieron sin dejar huellas, la cicatriz de Sonia no dejo margen para creer en Cupido y sus flechas.
Se canso de de andar sin rumbo fijo, volvió a su pueblo con la esperanza de ver que algo nuevo le pasara. Encontró lo mismo que cuando partió, pero más añejo. Intentó ocupar el mismo lugar de afectos que había dejado al irse, pero el tiempo había pasado para todos y los que quedaron ya tenían cubierta esa vacante.
Sus amigos, ahora eran buenos conocidos, dejo de ser la visita de paseo y la sorpresa no era la misma. Las conversaciones ya no fueron de compromiso y poco se quería y había para decir.
Veinte años pasaron de cuando se fue, volver a transitar las calles de su pueblo, le devolvieron como una cachetada los recuerdos que creía olvidados. La canchita de la esquina ya no estaba. En club de básquet que lo vio crecer, ahora su cancha se había transformado en la pista deslucida de una bailanta. Así uno a uno sus viejos lugares mostraban sus nuevas caras con las que no se reconocía. Su vieja habitación, se transformo en el lugar perfecto para ir dejando todo lo que molestaba en la casa de sus padres, donde ya no tenía su lugar.
Ahora enseña ajedrez en una escuela primaria, se “acomodó” con Mariela, una soñadora de casas rosas y patios con jardín. Ella habla también por él y sus días son un monólogo de sueños por empezar, ojalá algún día los pueda concretar.
Sonia encontró la rutina de trabajar, día tras día en el mismo lugar y así seguía estando bien. Su madre murió después de años de luchar y con ella se fue un tiempo del día que necesitaba volver ocupar. Se refugió en las redes sociales, que abrieron sus ojos de par en par. Fue así como de casualidad abrió su vida y se decidió a ver una vez más. Encontró en Julio, un amigo de una prima el afecto que necesitaba. El pasó a ser el sostén para seguir sintiéndose mujer. Ahora es feliz y lo seguirá siendo, porque así tiene que ser ya no hay tiempo para equivocarse.
Me imagino que cada tanto, levantan la mirada al cielo y se pierden un instante como lo hacían en el techo de aquella habitación. Las cenizas ya no pueden volver a encenderse, pero quien no les dice que quizás sí, con otros rostros y otros cuerpos, como esos recuerdo guardados en un rincón.