viernes, 17 de junio de 2011

por Roberto Carlos


Mi querido, mi viejo, mi amigo

 

Esos tus cabellos blancos, bonitos

ese hablar cansado, profundo

que me lee todo lo escrito

y me enseña tanto del mundo.



Esos pasos lentos que ahora

caminando siempre conmigo,

ya corrieron tanto en la vida

mi querido, mi viejo, mi amigo.



Esa vida llena de historias

y de arrugas marcadas por el viento,

recuerdos de antiguas victorias

son lágrimas lloradas al viento.



Tu voz dulce y serena me calma,

y me ofrece refugio y abrigo,

va calando dentro de mi alma,

mi querido, mi viejo, mi amigo.



Tu pasado vive presente

en las experiencias sentidas,

y en tu corazón consciente

de las cosas bellas de la vida.



Tu sonrisa franca me anima

tu consejo sabio me cría

abro el corazón y te digo

mi querido, mi viejo, mi amigo.



Yo, te he dicho casi todo,

y casi todo es poco,

frente a lo que yo siento.



Mirando tus cabellos

tan bonitos

abro el corazón

mi querido, mi viejo, mi amigo…

Mirando tus cabellos

tan bonitos

abro el corazón

mi querido, mi viejo, mi amigo…

Mirando tus cabellos

tan bonitos

abro el corazón

mi querido, mi viejo, mi amigo…








martes, 17 de mayo de 2011

Qué de Ti, Qué de Mi

Se lo tome prestado a Sol Pereda: (Espero no le moleste)

Anoche
mientras me hablabas,
me hallaste con el alma
en otra mirada…

La tenue luz sin alba
te advirtió
que entre nosotros
ya sobraban
hasta las palabras.

Entre los sueños
y las verdades
que sólo ofrece el reposo
entre mis sábanas
hoy te escribo:

Más que lo que tú me das
es lo que yo permito recibir...


Y en esta vuelta de tuerca
nos encontramos,

que ni tú adivinas
en saber qué ofrecerme…

…ni yo acierto en abrazar
qué de ti querría quedarme.

martes, 21 de diciembre de 2010

FELICES FIESTAS

QUE ESTAS FIESTAS NOS ENCUENTRE EN PAZ Y CON EL ALMA PRESTA PARA DAR Y RECIBIR AMOR... FELICIDADES A TODOS Y GRACIAS POR VISITAR MI BLOG CADA TANTO

SALUDOS, ARNOLD COSS

viernes, 15 de octubre de 2010

Primer día en el Cole Parte III - Colegio San José - Gualeguay Entre Ríos

Por Arnold Coss

Una arritmia devastadora con respecto al compás de la canción, se produjo cuando Pity agarró su bolsa de tela por abajo y se le cayeron al suelo dos docenas de bolillas “finorias”. Los más astutos se apresuraron a rescatar, y los más nobles le ayudaron a juntar.

El llanto desproporcionado de Pity, viendo su colección de bolillas convertida en un botín que se repartieron algunos de sus nuevos compañeros, provocó una alegría colectiva para los beneficiarios, unido a algunas burlas de otros y caras de sorpresa en los restantes; una situación que se le empezaba a escapar de las manos a la Seño Taqui en su debut.

Uno de sus primeros objetivos, era que los niños aprendiesen a compartir, lo cual se contradecía con el mensaje que debería hacer entender, sobre la propiedad privada que en justicia se merecía la colección de bolillas de Pity.

No le resultó difícil, finalmente, hacerles entender la diferencia entre los juguetes del colegio y una colección que tanta dedicación le había costado reunir a su compañero; aunque a pesar del asentimiento general, la totalidad de las canicas seguía sin aparecer para desconsuelo del propietario y desconcierto de la seño, quien finalmente tuvo que asumir el compromiso de que al día siguiente le traería las tres que no aparecían -que seguro las encontraría a la venta en el kiosco Tatín-.

Prosiguió con dos canciones más, Manuelita y La Reina Batata sonaron tan hermosamente desafinadas que aún mis recuerdos las rescatan. La pintura de dedos, y algún títere de paso adornaron el resto de la tarde antes de salir al recreo.

Rápidamente se percataron todos -incluida la seño- de que Pascual, en quien nadie había reparado porque se había ido aislando de todos. Se había acomodado como quien no quiere la cosa, con unos almohadones al costadito del coche de las muñecas. Su siesta le había mantenido ajeno a tanto escándalo- ahora se encontraba jugando inocentemente con unas bolillas que Pity identificó al instante como suyas. Pali estaba con sus deditos intentando ponerles las canicas dentro de los ojos plásticos de las muñecas que ya eran viejas y gastadas. La tercera bolita, era su chupete y la balanceaba de cachete en cachete, haciendo la sonar entre sus dientes.

Como la vida misma, con seres humanos en pequeñito, pero con una conflictividad similar a la de los adultos, la Seño Taqui tuvo que jugar su papel de jueza y parte, que también en eso consiste la enseñanza, en intentar conducir a buen puerto esa mezcla de seres angelicales y salvajes que somos al nacer.

Amnesty International

Por Arnold Coss

Hoy se cumplen 22 años, del 1er y UNICO Súper mega recital en River.

viernes, 1 de octubre de 2010

Primer día en el cole - Parte II - Colegio San José - Gualeguay; Entre Ríos

por Arnold Coss
Pero ¿Por qué a nadie le importaba su opinión? ¡No quería ir! Sus padres y hermanos habían llegado al acuerdo táctico de recrearle lo divertida que iba a ser la nueva aventura y manifestaban un entusiasmo desmesurado. Pero él no se dejaba convencer ¿Por qué iba a querer cambiar su magnífica situación? no quería compartir juguetes, ni subir a muchas hamacas, ni tampoco aprender canciones nuevas... ¿Cómo iba a querer algo así? Y sobre todo ¿Cómo ellos insistían en prescindir de la brillante sonrisa que usaba con sobrada consciencia, de hacerle el almuerzo, ayudarle a juntar las piezas del juego de construcción o compartir los sorprendentes descubrimientos sobre el mundo que hacía a cada instante?
Demoró todo lo posible la salida de casa, poniendo a prueba la paciencia de Anamaría e incluso la suya propia. Pero su madre, por lo visto, se había levantado preparada para afrontar estoicamente las artimañas más eficaces que guardaba en su catálogo. Manifestó -a sollozos- su disconformidad con ese complot. Lo manifestó en la panadería de Manolo, en el quiosco Tatín, en la esquina donde Manucho sentado en el umbral dirigía la orquesta de su negocio...
Regó, con un alarido de auxilio, cada rincón que piso pero nadie acudía a salvarlo.
Cuando se quiso dar cuenta ya estaba frente a ese lugar, que tenía aspecto realmente amenazador. Una orquesta de llantos, mocos, pañuelos y súplicas atormentaba el lugar, y se unió a la sinfonía mientras repetía una frase que acababa de captar y le parecía realmente buena:
- “¡Mami! ¿Ya no me quieres? ¡Buaaaa!” (así en idioma neutro y todo, cual galán de telenovela colombiana)
Pero mami no estaba dispuesta a ceder. Quizás un instante de duda llegó cuando el fotógrafo habido de registrar la mejor toma, cual ampliada y presentada en un lindo cuadro, seguramente adornaría por el resto de los días un rincón del Living, junto al de sus hermanos mayores.
Sin cesar en el lamento, que ya no iba acompañado de lágrimas, se vio solo en esa habitación. Solo, junto con 18 sollozos desconsolados. Hasta que reparó en Silvia. Una mujer que miraba con ojos clavados en aquella caótica escena sabiendo que era el primer día de colegio para todos, incluso para ella...

“Mi más tierno recuerdo y sincero agradecimiento a mi maestra de 1er. Grado Silvia Benedetti” por la paciencia y por transitar tan dulcemente aquellos días tan especiales.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Primer día en el Jardín Parte I - Colegio San José - Gualeguay; Entre Ríos

Por Arnold Coss

De nada le habían servido a la querida "Seño Taqui" los años de universidad ni toda la teoría que había estudiado en ella.
Era su primer trabajo en la profesión que siempre había soñado, y los días previos al inicio de curso había estado tanto o más ansiosa que cuando la habían dejado ir de viaje sola por primera vez.
Era capaz de ponerse en la situación de esas criaturitas desconsoladas con sentimientos de abandono, pero estaba tan bloqueada que era incapaz de encontrar una solución medianamente razonable.
Ponerse ella también a llorar no mejoraría la situación, pero era lo que su cuerpo le pedía.
Habría sido más fácil seguir entregando los cachorros de perritos en la veterinaria de su tío, donde las únicas condolencias se las daría al pobre perrito al momento de ser vendido a un cliente

"Yo tenía veintiún perritos,
uno lo vendí a un cliente.
No me quedan más que veinte."
- ¡Ya está! -pensó en voz alta.

Cantar siempre había sido una buena cura en momentos de tensión.
Primero echó un vistazo al aula y pensó: "ni en las mejores guerras podría haber tanto caos", pero la situación empezaba a parecerle divertida.
Uno de sus alumnos, Pablo Federico Agustín, después de llorar todo lo que pudo y más, decidió tumbarse en el suelo, con las manos enlazadas detrás de la nuca a echarse su siesta matutina y siguiendo su aplastante lógica: "Al mal tiempo, buena cara".
Caminó despacio hacia la zona acolchada, se sentó en el suelo y comenzó a cantar.
Gustavo, seguía de cerca a la que iba a ser el segundo gran amor de su vida -después, por supuesto, de su madre- ... su Seño. Y cuando la escuchó cantar, comenzó a imaginarse una fábrica de mamás y seños donde les enseñaban canciones, que espantaran los miedos y quitaran los mocos, porque no era posible que su mamá y su seño -a la que no había visto nunca- supieran la misma canción que tanto le gustaba.

Al parecer, Gustavo no era el único que estaba escuchando cantar a la Seño Taqui (en aquel tiempo no se usaba la "k"). Poco a poco los nuevos inquilinos del aula comenzaron a sentarse alrededor de "la Seño" y Gustavo sintió en ese momento que le iban a salir muchos competidores por su nuevo amor. Así que se sentó junto a ella, le agarró con una mano su falda y decidió acompañar -con algunas palabras que sabía pronunciar- aquella melodía mágica...

Un recuerdo especial a mis "amiguitos del jardín", de los que poco a poco voy recordando quienes fuimos y donde nos perdimos.

Gustavo Sergio Dunat
Pascual Martínez
Laura Zignego
Mariana Schubert (así?)
Paula Miura
Hernán Heichman
Juan Pablo Diorio (un dibujante como pocos)
Claudia Kablan
Celmar Chesini
Mario Capurro
Alba Delavy
Manteca (chico) Larribey
Marcelo Bardallo
Pablo Federico Agustín Carraud
Carlos Pausen

Me faltan algunos más y ya no me acuerdo ni como se escriben los apellidos…. Un beso o abrazo según corresponda..